De Mendoza a San Juan

La partida desde la casa de Viviana fue emotiva. Quedaba alejarse de San Martín con esa sensación de pena que dan algunas despedidas.
Caminé lentamente los algo más de dos kilómetros que me separaban de la ruta, aunque justo antes de ubicarme en la banquina paré una vieja pick up Chevrolet roja con suerte. Iban a Guaymallén, a la feria, seis kilómetros antes de la ciudad de Mendoza. El viaje fue un placer en caja, o sea en la parte de atrás, con el viento pegando tibio por una hora. A mitad de camino se detuvieron para cargar 50 pesos de gas y cuando me preguntaron por mi viaje les conté que iba Camino a Veritvania, a lo que contestaron con una sonrisa plena como la que nace en las gentes humildes.
Me dejaron no muy lejos de la ciudad, pero ya promediaba la tarde. Intenté un dedo urbano de esos que raramente resultan durante una hora, y no resultó. Decidí entonces gastar los primeros pesos del viaje en un colectivo al centro, con la idea de hacer una breve caminata por lugares ya conocidos, y pagué los 3,50 pesos del boleto con monedas que me dio Viviana.
Mendoza es una bella ciudad aunque no brilla como hace unos años. Merece sin dudas una visita. Caminé por un par de horas y antes que oscurezca volví a subirme a un colectivo 63, hacia el aeropuerto, que está ubicado junto a la salida norte de la ruta 40 que va a San Juan, mi próximo destino. Esta vez no pagué. Un muchacho con el que conversé mientras la espera en la parada se ofreció a usar su tarjeta prepaga para mi boleto.
Ya eran casi las ocho de la noche y pese a que aquí el sol de enero se oculta a las nueve, me pareció prudente ir a buscar refugio en el aeropuerto para pasar la noche. Cené unas galletitas con paté que venían de Quilmes y una naranja. Deambulé sin éxito en busca de wifi y le pedí al encargado de seguridad que me indique un lugar para dormir, que resultó un oscuro recoveco dentro de un puesto publicitario de renta de autos en un rincón del hall.

A la mañana siguiente desperté temprano y fui en busca de la ruta para hacer dedo rumbo a San Juan. No llegue a acomodarme cuando desde una camioneta me preguntaron si querían que me lleven. A las 9 am ya estaba en San Juan, donde me encontraría con mis amigos Mariano y Mariel que andan paseando por acá y con otro Mariano, este sanjuanino, que m invitó a quedarme en su casa. Los cuatro recorrimos la ciudad y compartimos historias y deseos viajeros. El camino a Veritvania continuará hacia Jáchal.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. gustavollusa dice:

    Hola!!te mande solicitud en face 🙂

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