De San Juan a Jagüé

Una docena de empanadas, dos sanguches de milanesa, dos porciones de pizza y dos manzanas fue lo que cargué en casa de Mariano para el camino. A mamá Zuli y papá Guille, muchas gracias.

En San Juan cambié 216 pesos recibidos hasta el momento en el camino por 9 mil pesos chilenos y tomé el colectivo a Albardon para hacer dedo a la salida de la ciudad. Allí me levanto Roberto, que me llevo por El Colorado hasta Rodeo, pasando por hermosos paisajes. En Rodeo dormí en la hamaca colgada al lado de los toboganes de la plaza. A la manana siguiente caminé hasta la rotonda de acceso a la ruta 150 y al rato Julio me llevó hasta Jachal y me regaló 37 pesos. En la estación de servicio de Tome cafe con leche con medialuna y una tortita jachallera que me regaló Liliana. De ahí me llevaron a la rotonda y caminé por 8 km hasta Pampa Vieja, paraje donde un grupo de chicos fueron mi guia, nos bañamos en el canal y fui a hacer dedo sin suerte, ya que pocos pasaban. En la puerta de la casa de Norma su hermano Nicolás, ya de noche me ofreció hospedaje y me llevó a pasear por Jachal. Cené pan con paté que me dio Norma.
Al día siguiente desayuné en casa de Nicolás y salí temprano a la ruta, con suerte. Pronto fui de Pampa Vieja a Huaco, donde vi el historico molino y de ahí a Villa Unión con una pareja mormona de Río Gallegos, que me regaló un libro en el que al leerlo, encontré cien pesos.
En Villa Unión me llevaron a la plaza y caminé hasta la salida, donde me levantó Mauricio, quién me llevó a almorzar a casa de sus amigos Nicolas y Adriana en Villa Castelli, pasando una hermosa tarde antes de reemprender camino, ahora a Vinchina.
Al llegar conocí a Rita y a Gabriela y me quedé con ellas tomando mate con albahaca y cené hasta que se hizo de noche, hora de volver a colgarla hamaca, esta vez en los fondos de la casa de Rita.

La salida hacia Vinchina

A la mañana siguiente desayuné un te con pan en la vereda y me puse a hacer dedo. Enseguida se acercó Walter ofreciéndome llevarme a Laguna Brava pero a la manana siguiente, lo que me relajó sabiendo que solo era cuestión de esperar un día. Dejé de hacer dedo y me fui a recorrer Vinchina,  pero al volver a la plaza me encontré con que el marido de Rita le había pedido a un hombre apodado el Chueco, que iba a Jagüéque me lleve. Son 30 km de hermosos paisajes de camino de cornisa. El Chueco me dejó en la casa del Guarda fauna que estaba abierta de par en par, pero solitaria. Entré como salí y me acosté en la entrada hasta dormirme. Dos horas después me despertó Luis, el encargado, quien enseguida me ofreció todo lo que necesitara para una buena estadía allí, consultó con su jefe y me dijo que podía pasar la noche en una de las habitaciones. Me di una ducha, comí lo que aun quedaba en la mochila y luego Luis me invitó a su casa, donde hice el video de esta entrada. A medianoche volvía Guarda Fauna para dormir, esperando que la buena suerte al dia siguiente me permitiera seguir camino por una de las rutas menos transitadas del mundo.

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