De Formosa a Piribebuy

Los dos días en la capital formoseña fueron un lujo. Armé la carpa en el Club Náutico de la ciudad y me invitaron a sendos asados jueves y viernes. Pero las ganas de cruzar al pequeño puerto de Alberdi, en Paraguay eran irresistibles. La costa paraguaya a esta altura es salvaje y alberdi es poco más que un caserío.

Finalmente crucé la frontera al atardecer en la última lanchita disponible y me encontré con migraciones cerrada, por lo que el trámite tuve que hacerlo al día siguiente y fuí ilegal por unas horas. Esas horas en las que pude apreciar la cultura guaraní con su simpleza y profundidad envidiables.

Lo que sigue fueron varios dias recorriendo Paraguay sin gastar un peso, compartiendo tereré, chipá y varios manjares que recibí a mi paso por los hermosos paisajes de la poco conocida cordillera paraguaya.

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