De Piribebuy a Quilmes

El último tramo de esta primera etapa del Camino estaba regida por el deseo de volver a Casa y reencontrarme con mis hijos tras varias semanas. El interior de Paraguay, sin embargo, invita a quedarse, a descubrir la sabiduría de la sencillez y la fuerza de la solidaridad.

Atravesar Paraguay fue un placer a cada paso, compartiendo tererés y mates, chipás y cervezas con los amigos del camino. Hasta fui hincha de Cerro Porteño :). La tierra colorada es tierra para descubrir y más de una sorpresa se lleva quien se anima.

Volver a Pisar suelo argentino por tercera vez en la etapa fue una especie de bienvenida. Pero los 1200 km que separan Posadas de Quilmes sirvieron para una maratón de dedo y dedo que me llevó 40 horas casi sin descanso, y sin gasto, para terminar la etapa fiel a la filosofía veritvana, a la espera de la próxima partida.

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