De Tacuarembó a Pelotas

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Los ruidos de la terminal de Rivera, donde dormí me despertaron a las 6. Pero entre el desayuno, solo tenía una naranja y una manzana, la higiene y la carga del celular terminé saliendo a las 9:30.
Entré a Brasil el sábado 10 de enero por la tarde, con amenaza de lluvia. La Policia Federal, que hace el trámite de migraciones está a unas 12 cuadras de la Plaza Internacional que une Rivera con Santana de Libramento, pero volví a dormir del lado uruguayo porque es mas tranquilo.
Al dia siguiente, domingo 11, temprano volví a Brasil y recorrí el centro de Santana, para seguir caminando luego a la ruta. Llegué a un posto Ipiranga en el que duermen los camioneros, a las 3 de la tarde, con mucho sueño, por lo que busqué un lugar para descansar y el mejor resultó una fosa debajo de un camion, donde colgué la hamaca y me puse a escuchar radio, sonaban Los amos del swing con su canción gatita mañosa.
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Me dormi a las 6 pm y pasé de largo hasta el lunes, desperté a las 6, cuando me dispuse a hablar con los motoristas estacionados, pero ninguno iba hacia Pelotas. Bernardo, uno de ellos, era de Foz de Iguazú y hablaba muy bien español, me dijo que él podía llevarme hasta Caçapava, que queda a 200 km de Pelotas por otra ruta, pero tênia que descargar el camión antes, y saldría a mediodía. Me pareció interresante hablar con él, así que decidí esperarlo. Viajaba con su hijo Cluí y su hija Paula. Los acompañé a descargar cajas de galletitas y arrancamos a la 1 pm. El viaje fue muy ameno, pura charla, me invitó a almorzar antes de dejarme en el entroncamiento cercano a Caçapava a las 17 hs y nos despedimos como se despide a un amigo. Buena historia para el debut caroneiro. El calor se hace sentir en la serranía gaúcha. Los aromas de las plantaciones eran inéditos para mi.
Encontré cerca un arroyo con una pequeña cascadita y me quedé a enfriar los pies y esperar que bajara el sol.
Hice dedo alrededor de una hora, en un lugar donde la detención es difícil, hasta que se detuvo Diego, quien me llevó hasta la entrada de Caçapava, donde hay una Petrobras en la que cené y armé la carpa bajo techo, por probabilidad de lluvia. Muy amable la atención de los empleados, y servicio de baño completo, agua caliente, carga para el celular. Pero no había wifi, asi que crucé a un hotel que había enfrente, donde me dieron la clave y me ofrecieron café.
El martes 13 desarmé la carpa al amanecer, desayuné sopa con pan y banana y fui a la ruta a hacer dedo. En esta parte de Río Grande es bien visto hacer dedo y todos saludan. Al rato Fabián, en su camión de basura me llevó hasta Cangaçú, unos 150 km al sur, y a solo 50 km de Pelotas, en un viaje a pura charla que fue mi primera experiencia tratando de hablar portugués. Fabian se reía mucho de mis anécdotas y yo de las suyas, mientras tomabamos mate.
Me dejó en la entrada de Canguçú y caminé un par de km hasta el centro del pueblo, subiendo una barranca muy empinada. Los comercios y las calles son muy coloridos y cuidados. Pedí wifi para avisarle a mi amigo Paulo, que me esperaba en Pelotas, que llegaría pasado el mediodía. Luego me duché con agua caliente en el “posto” Petrobras y me fui a hacer dedo. En media hora paró Francisco, un ingeniero que iba a Río Grande y me dejó sobre la ruta, a unas 30 cuadras de la casa de mi amigo, que queda por la curva da morte en el barrio Cohabpel.
Paulo fue un gran anfitrión. Hace más de dos años que hablábamos por chat y el encuentro fue entre dos personas que ya se conocían bastante. Esos dias que pasé en su apartamento y en el camping de la playa Cassino sirvieron para adecuarse a la mentaludad brasilera con un buen maestro, cosa muy valiosa al predisponerse a recorrer un país tan extenso.
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Pelotas es una ciudad poco atractiva, con espacios públicos degradados y sucia en su parte comercial. Solo construcciones históricas de buen diseño aunque no muy bien preservadas, merecen una visita.
Cassino es la playa más larga del mundo, con 254 km de extensión, rntre el puerto de Río Grande y el arroyo Chuí, en el límite con Uruguay. Arena amarilla y gruesa y agua tu con buena temperatura para el baño pero muy turbia. El poblado es pequeño, con ambiente agradable y relajado que merece una visita.
Al norte de Cassino está la ciudad de Río Grande, más chica que Pelotas y de bajo perfil, con su puerto, uno de los mas grandes de Brasil.
Aún es todo muy confuso. Con una poesía describo la sensación de abundancia que me invade:

PAIS TROPICAL

Nadie ha llegado a Gramado sin aroma.
En Canela las piel te huele a selva, morena, a tierra, agua y guerra.
Entre tu y yo hay un abismo de azucenas y de hortensias.
No lo ves? El sendero humedecido no está hecho para ocultarse tras las sierras.
Yo no sé cuan larga sea la cuerda que te ata a tu existencia. Pero suéltate, libera tu deseo y tu paciencia.
Y si no piensas en abrirte, recuerda que la luz del sol nunca penetra
en las alas plegadas de una mariposa cenicienta.
Recuerda que estar quietos es para las piedras y nuestros pies, que están hechos de polen del camino, andando florecen como pasos, y a todas partes nos llevan.
Hay aire en tu mirada y hasta viento en tu pradera. Ven, vamos a darle refresco a la vida entera.

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