De Gramado a Torres

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Busqué un lugar para armar la carpa en Gramado, pero hallar un lugar tranquilo para dormir en un lugar tan turistico es difícil, así que decidí tomar un micro hacia Taquara, ciudad intermedia en el camino hacia la costa, a un precio de 7 reales. Salimos de Gramado a las 20:15 y una hora después estabámos llegando de noche a Taquara, ciudad humilde del interior riograndense muy distinta al lujo de Gramado. Me acerqué a la brigada militar para pedir un lugar para armar la carpa, pero el sargento me preguntó si prefería dormir en carpa o en cama y ante mi respuesta inmediatamente me pidió que pusiera las mochilas en una camioneta y ordenó que me llevaran al albergue municipal. Allí me recibió Adelqui, quien me alojó en cuarto individual y procuró que nada me faltara, desde la ducha al café con pan mermelada y manteca de la mañana. Tan solo una anécdota de tantas que se suceden en el viaje y muestran la solidaridad brasilera.
De Taquara seguí a Santo Antônio de Patrulha, bello pueblo en la cima de un morro, y de allí comencé a caminar sin hacer dedo. Así llegué a Lagoa dos Barros, donde hay camping municipal gratuito con duchas y wi fi, en el que pasé dos noches.
Estando en ese lugar se comunicó conmigo Rafael, un veritvano que vive en Tramandaí, playa del atlántico a unos 30 km de donde yo estaba, ofreciéndome su casa para visitarlo.
Caminé desde Lagoa dos Barros hasta Ilha de Lagoa, unos 8 km, donde un auto me llevó hasta el centro de Tramamdaí. Caminé hasta el mar y encontré wifi para comunicarme con Rafael, y caminé hasta su casa. Los dos díasque pasé en su casa con su familia fueron un oasis de confort, que solo un amigo puede brindar. Charlamos de la vida y los viajes con grandes coincidencias y compartimos un buen asado, mate y vino, confirmando las similitudes culturales entre ambos pueblos, argentino y gaúcho, mucho más amplias que con otros pueblos hermanos. Rafael subió a su blog una notable nota sobre el Camino a Veritvania.
A partir de Tramandaí y hasta Curumim caminé, en tres días, casi 60 km por las playas del litoral norte de Río Grande do Sul, pasando por balnearios muy concurridos como Imbé, Xangri Lá y Capão de Canoa y arenas solitarias. Una noche dormí en el patio de una agencia de seguridad, Securisystem y otra en la brigada militar de Capão Novo.
Alexander me llevó hasta Arroio do Sal, donde tomé un bus a Torres.
Torres es un lugar especial, morros y playa, con mucho turismo. Es recomendable la playa del
Parque da Guarita y Praia de cal.

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