De Fortaleza a Turilândia

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Fortaleza me decepcionó. No solo porque sus atractivos fisicos no son gran cosa, sino porque percibí en la gente una apatía como en otros lugares del nordeste. Tan así que solo di una vuelta de reconocimiento forzada, como por obligación, que me llevó al centro y la costanera y rápidamente busque la forma de salir, el mismo dia que llegué.
Fui directo a Teresina, la capital de Piauí, que poco conocí, pues me dejaron pasando la ciudad, ya en el estado de Maranhão. Ahi hablé con un chofer de micro para ver si por unos pocos reales me llevaba a la primera ciudad, que resultó ser Peritoró, donde llegué extenuado a media mañana, y procuré un cuarto por 20 reales. Sentí que la gente volvía a ser agradable, unas chicas se pusieron a hacerme preguntas y luego, ocurrido un accidente de moto en el que me mezclé entre el gentío, comencé a sentir que necesitaba retomar la senda del viaje mas socializado, conversando mas con la gente, mas cerca de su vida rutinaria.
De Peritoró pegué carona directa a Sao Luis, en el auto de una escolta de ruta que me dejó en el Centro Histórico, al que fur solo para darme la comodidad de conocerlo. El chofer me hablo bastante de la historia de Maranhao y las ciudades.
San Luis me gustó mucho desde el primer momento. Está declarado patrimonio historico de la humanidad y vale la pena ser visitado, Ademas sus playas tienen una parte moderna y tiene rio, lagunas, mar, tren, aviones, barcos. Es una ciudad mas que interesante. Paré en el Hotel 3 Irmaos, del centro historico, cerca al hospital Dutra, en la que una cama cuesta 5 reales.
Tomé al otro día el ferry a Alcântara por 12 reales.
Ni bien llegué el amigo Nhoto me invitó a tomar cerveza con él y sus amigos, y me invitó a dormir armando la carpa en el patio de su casa. Alcântara tiene gran valor patrimonial, pero no está en nada preparado para ser visitado. Esto, sin embargo, le confiere un atractivo especial.
A la mañana siguiente pegué carona a un entroncamento y desde ahi otra directa a Pinheiro, en una camioneta del dueño de una empresa constructora de Manaos. En Pinhero tuve gran ayuda de los bomberos, que me dieron cuarto con aire acondicionado, cené y desayune y tuve también wifi y lave ropa. Y como si fuera poco hicieron una vaquinha para que yo pudiera comprar un antibiótico que necesitaba para la rosácea que padezco y juntaron el dinero para que lo comprara, ademas de llevarme al hospital donde un medico de la preifetura extendió la obligatoria receta.
De allí pegué caronaen la caja de un camion a Turilandia, donde conocí a Cleudenice, a quien llaman Pixixita, y me invitó a quedarme en su casa. En ese pequeño pueblo conocí mucha gente, volviendo a socializar aun mas el viaje. Definitivamente el norte tiene para el viajero muchas ventajas respecto al nordeste.

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