De Oiapoque a Saint Laurent

11133681_10206353735259150_1022199166642692854_nEsta entrada corresponde al tramo en Guyana Francesa, de unos 460 km. En la mañana del 10 de abril, día que vencía el plazo de 90 días en Brasil, crucé en una piragua por 15 reales el río Oiapoque, llamado Oiapock del lado frances. Si bien existe un monumental puente construido, cuestiones burocráticas del lado brasilero impiden la habilitación. La pequeña ville que recibe a los viajeros en Guyana se llama Saint Georges de L’oiapock. Muy tranquila, pueden verse los niñosde 6 o 7 caminando solos a la escuela. Tiene una placita central rodeada por el río, el Hotel de Ville, el restaurante La Modestine y unos pocos comercios. Uno de ellos, la boulangerie, es el primero que abre para vender por 0.80 € sus baguettes recien sacadas del horno. Hay un servicio de piraguas al lado brasilero del río y otro de combis que llevan a Regina y la capital, Cayenne, que dista 180 km y el costo es de 30€. Todo es muy caro en GF. Un kg de papas cursta 2.50€ y uno de tomates 6€. Nadie molesta al viajero, ni ofrece servicios. Muchas personas ni siquiera prestan atención a su paso, pero las que lo hacen saludan amabermente con un “bonjour” a cualquier hora del día. El tramite migratorio, en mi caso, duró 3 minutos. Una agente de Policía Nacional saludó, tomo mi pasaporte, averiguó antecedentes, puso el sello que habilita a estar tres meses y sonrió al devolverlo. Fue todo. La poblacion es mayormente indígena en Saint George, con mixtura de pocos franceses y mongoles. Algunos brasileños también viven aquí. Al mediodía, recoorriendo, pasé por el aeródromo y llegué al hospital. Allí conversé en portugues con juan, que es custodio, me ofreció café y me invitó adormir en su casa. Poco a poco voy hablando más en francés y ya algunas frases armo. Por la tarde, en la plaza, se organizó un bingo, por parte de una asociación de lucha contra el sida de Cayenne. Una de las asistentes, Sol, es argentina, y hace diez años que vive en esta Guyana. Con ella y sus amigos compartí la fiesta, me invitaron a cenar pollo ahumado con arroz y, como ellos volvían a la capital al dia siguiente, me llevaron en su traffic hasta Cacau. Dormí en el corredor de la casa de Juan y desperté a las 6. Llovía aun y cuando paró volví a la plaza, a esperar a Sol y su gente para salir a la ruta. Ella quedo durmiendo y otros fueron a Oiapoque. Miriam, una marroquí que desde chica vive en Guyana, se ofreció a llevarme hasta Cacao, donde al díasiguiente se haríala fiesta del rambutan, una fruta roja y espinosa. Fuimos en su auto por la selva unos 120 km, se desvió para dejatme en el pueblo y me regalo15€. Cacao es un pueblo fundado con refugiados mongoles y laosianos en 1977. De Cacao el jefe de la Gendarmeria me llevó hasta el cruce de Roura y de alli tras 10 minutos de hacer dedo un auto me dejó en ek centro de ese pueblo, justo antes qur empezara una fuerte lluvia que duró toda la mañana.. Me refugié en el Centro Cultural, leyendo diarios y revistas y hablando con la gente. Procurar el almuerzo fue facil. En Roura existe la Cuisine Central, donde hacen la comida para los comedores escolares y la gente sin recursos. Me dieron tres raciones de arroz con carne, y una baguette, así que sobra para la cena. En la recorrida de la tarde hallé un hotel abandonado con una gran vista al rio. Pedí autorización a la policia y dormire en uno de esos cuartos. Tambien halle unas bolsas con gran cantidad de libros incluido un diccionario de lenguas nativas de Guyana y otro de Surinam.

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