De Saint Laurent a Nieuw Nikerie

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La primera noche en Surinam dormí en un campamento garimpero. Entrar en uno de esos lugares solo es posible con un “cara” que te lleve. En una calle de Albina conocí a  uno que me llevó a “Transamérica”. Unas 80 hamacas en un galpón, junto al rio, con dos guardias armados custodiando la entrada. Adentro una comunidad silidaria, una gran familia. Por suerte la mayoría son brasileros, así que pude comunicarme. Son muchas las cosas para contar, vi desde un bebé con un anillo de oro en cada dedo hasta una montaña de mariguana lista para cruzar el rio. La cocina y los baños son compartidos. Hay un supermercado chino que tiene una puerta directa al galpón. Nadie pregunta nada, nadie incomoda. Me dieron una sopa, tomé cerveza. Por seguridad, solo saqué un par de fotos.

DOLARES DE SURINAM
Ya logré cambiar los 19 euros que tenía. Ahora me falta saber que compro con esto. Por lo menos sé que la moneda más grande es de 250 centavos! y alcanza para una cerveza.

Los mismos garimperos que me alojaron ayer me consiguieron un camión que me trajo a la capital de Surinam. Es una ciudad bonita, limpia, con aire oriental, porque hay muchos hindúes, chinos y javaneses, y son dueños del comercio. Además, los autos son coreanos y japoneses, y se maneja en sentido contrario. Hoy duermo en otro albergue de garimperos, donde me dejó la gente del camión, pero mucho mas light que el de anoche. Voy a tratar de quedarme unos días acá, porque este país es toda una rareza.

Está anocheciendo en Paramaribo. Camino por la avenida Tourtonnelaan hacia lo de los garimperos. Hoy caminé todo el día y ya no me pierdo, es una capital chica, como Cayenna. Se largó a llover 6 o 7 veces, pero cada lluvia dura pocos minutos, aceces con sol.
Me detengo a comprarle pan a un coreano. $rd 0.40 c/u, recién sacados del horno. Es todo lo que gasté  en el día. Pero he visto ropa, arquirectura y comida de cuatro continentes.
Pienso que para hacer una ciudad como ésta hacen falta unos holandeses que enseñen a hacer casas de madera, bonitas, blancas, de techos rojos y ventanas verdes. Después tienen que venir unos chinos e hindues a poner negocios, unos africanos a trabajar y por último unos brasileros a poner musica. Todos conviven, nadie se mezcla. Juntos pero no revueltos.
Me voy a quedar un par de días acá. Tengo casa y comida no falta. No aprenderé a hablar takitaki, pero seguro me quedará el recuerdo de esta ciudad antes tan exótica, ahora tan mía. Vamos camino a Veritvania.

FUE UN VIAJE DE IDA.

Creo que buscarle formas y nombres a lo que no tiene por qué tenerlo, es una manía que siempre tuve. De allí paso a explicar lo que estoy sintiendo, en tanto lo que se siente es lo que importa en las decisiones.

Por alguna cuestión que desconozco, llevo anclado 5 dias en Paramaribo, mañana serán 6, descansando y pensando, asimilando lo que viví en los 10 mil km recorridos y planeando los trazos de lo que vendrá. En ningún otro lugar había estado tanto tiempo.
De alguna forma, y sin saber tampoco por qué, siento que estoy en la mitad del viaje, habiendo llegado hasta acá en lo que sería la “ida”. Quizá sea Paramaribo un buen destino en esta etapa; es, de lo visto, lo más parecido a lo que imáginé antes de salir como Veritvania, aunque aclaro, no lo es 🙂

A casi 4 meses de partir, el equivalente a 1/4 de la circunferencia terrestre recorrido no es poco. He vivido cosas que nunca había soñado, me siento rebalsado de vivencias. Pero el viaje sigue.

Ahora bien, ¿Para dónde seguimos? Acá se plantea como será la “vuelta”, y las opciones no son muchas. Sin dinero y sin apuro, queda volver por tierra y agua, otro 1/4 de la tierra por delante. De Surinam seguiré a Guyana, (otra salida no hay) el último país de Sudamérica que me resta conocer. De allí también hay una sola salida y es al estado brasileño de Roraima, en el cual tendré que optar por bajar a la Amazonia o seguir a Venezuela, algo que evaluaré en estos días.

Agradezco a todos los que han acompañado en esta ida. He tenido la oportunidad de conocer grandes personas y de olvidar a quienes no lo son. Yo sé que algunos quieren que éste sea un viaje interminable. Pero la vuelta es larga, y todavía no empezó.
GRACIAS SURINAM
Bajo una lluvia que casi no paró y con 3 horas buscando un lugar para hacer dedo, logré que un auto me trajera hasn
ta cerca de la frontera. Hoy duermo en el salón parroquial de la Iglesia Católica Saint Jozef de Nieuw Nickerie. Es dificil wntender una palabra, pero las ganas de ayudar pueden más. Me dieron para cenar un pescado en salsa verde picante. Todas las personas con las que conversé me dijeron los nombres, pero es imposible recordarlos.
Se fue una semana absolutamente exótica. Mañana entro a la ex Guyana inglesa, Camino a Veritvania.
NO ME DEJAN IR
Es difícil resumir en pocas letras todo lo que viví hoy. Todavía sigo en Surinam, porque cuando estaba haciendo dedo hacia el puerto de Zoutrain para cruzar a Guyana, dos hombres me invitaron a comer y tomar cerveza y en la charla se hizo tarde para el ferry. Se peleaban para ver en que casa dormiría, pero la experiencia de viajar avisa que no es bueno dormir en casa de borrachines, así que volví a la Parroquia, donde Rudy, el hombre de la foto, me recibió con una sonrisa.
Aquí en Nieuw Neckerie, donde hay mayoría hindú, es donde logré mejor comunicación y entre un pésimo inglés y lo poco que aprendí de Takitaki, me llevo de Surinam el recuerdo de un día de charlas y amigos. Algo que no es poco, Camino a Veritvania.

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