De La Paz a Quilmes

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Y se acabó el tramo sudamericano del Camino a Veritvania. 174 lugares en 11 países, 19.518 km en 207 días. Ya está completo el deforme corazón.

Haber hecho este viaje es una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Vivir la tranquilidad uruguaya; atravesar Brasil de punta a punta tomando noción de su magnitud y sus diferencias; conocer las Guyanas, tres territorios de los que poco sabía; ver la crisis venezolana de la que tanto se miente, desde adentro; llegar a los territorios colombianos en conflicto con las farc, y a la selva ecuatoriana y peruana, que tenía pendiente; ver los cambios que se están dando en Bolivia y ausentarme de la Argentina siete meses, lo que da una nueva perspectiva al regreso, es parte de los muchos conocimientos adquiridos.

Por otra parte, vuelvo lleno de emociones acumuladas, de imágenes bellísimas de un continente abundante, con gente afectuosa, que me regalo la sorpresa, la aventura y el amor. Por eso, también son muchos los sentimientos disfrutados.

Viajar nos hace libres y nos da salud, nos quita los miedos y eso nos fortalece. Siento en mí un ser más paciente y con mayor templanza, ahora. Mi salud física y mental ha mejorado mucho. Todos esos signos prematuros de la vejez que aparecen después de los 40, retrocedieron.

Dejarse guiar por la pasión y no renunciar a la razón es un buen equilibrio para la mitad de la vida.

Haber cumplido un sueño, mostrándole a mis hijos que para su papá uno puede ser su propio héroe y no un dibujito transmitido por televisión, es la más grande inversión que he hecho.

Gracias a todos los amigos que dieron ánimo, apoyo, comida, transporte y posada. A los de siempre y a los que se sumaron a esta locura de viajar sin plata, liviano, confiando antes de desconfiar y agradeciendo al recibir. Poco a poco iré mencionando a cada uno.

Viajar es hipervivir. Entre todos y no muy conscientes hicimos una experiencia de vanguardia, una de las primeras tele realidades viajeras. Los espero en la próxima etapa del Camino a Veritvania.

vtv

 

EL ADIOS A SARAH

Sarah fue mi compañera de viaje de la última etapa.

Si. Nuestra sombra comienza a separarse, pero por algo las almas no tienen sombra, pensé.
Fue en La Paz. Ella siguió a Cuiabá, Brasil, donde espera un avión el 23. Yo al encuento con mis hijos, que voy a disfrutar a tiempo completo porque están en vacaciones. A partir de allí no hubo ruta posible juntos.

De los siete meses que lleva el viaje, durante cinco viajé solo, (Uruguay, Brasil, Guyana francesa, Surinam y Colombia). Uno viajé con Clement, el francés loco, (Guyana y Venezuela). Y el último mes con Sarah, la princesa veritvana, (Ecuador, Perú y Bolivia).

“Viaja, pero sólamente con quienes vibren en tu alma. Y si no, viaja solo”, escribí antes de partir, y lo cumplí.

Así como Clement me llevó a las imprudencias, con Sarah recuperé la cordura. Con aquél nos metimos en los garimpos, con los buscadores de oro, y en Guyana anduvimos con los contrabandistas de combustible. Dormimos a la intemperie y nos salvamos de una cobra venenosa. Con ella tuve la paz de su mirada, no olvidé cepillarme los dientes, me peiné y tuve ropa limpia. No salimos sin linterna, ni brújula e hicimos las cosas con horarios, pero no por eso dejamos de ser felices.

El viaje es todas las cosas y todas las maneras y la libertad no se gana solo con rebeldía.
Los senderos se unen y se bifurcan. No hay un drama en eso. En el viaje, como en la vida, lo bueno dura lo que tiene que durar.

Es un adiós a medias, porque ella ya está, Camino a Veritvania.

 

EN SUELO ARGENTO

Una fría mañana del día del amigo y tras siete meses, con siete kilos menos, el pelo más largo y una sonrisa, volví a Argentina.
Saludé desde La Quiaca, bajé por ruta 9 y 34 según el dedo y la suerte, Camino a Veritvania.

DURO INVIERNO EN LA PUNA

En dos días solo pude hacer 200 km entre La Quiaca y Tilcara. El clima no ayudó, las temperaturas son de hielo y hay pocas horas de sol. Pasé por Humahuaca y Uquía, lindos recuerdos. Cada tramo me costó varias horas de autoestop.

Conseguí llegar a San Salvador de Jujuy. Caminé hasta la terminal nueva. Es un lujo. En un rato me doy una ducha caliente y gratis en el baño público. Tenía dos pesos, pan y vino

ULTIMOS DIAS DE CAMINO.

Por esas horas mi amigo Germán salió en su moto a buscarme por las rutas argentinas, tal como me había regalado para mi cumpleaños, el 26 de abril. Mientras tanto yo seguí bajando, y nos encontramos en algún punto del mapa.
Jugar con las distancias, los momentos y los encuentros es algo que a todo viajero apasiona.
El final del viaje es un homenaje a la amistad, la solidaridad, el valor y la inconciencia sin la que esta aventura hubiera sido imposible.
El límite entre realidad y ficción es cada vez más difuso. Yo elegí estar de los dos lados, Camino a Veritvania.

UN GRACIAS PARA UN AMIGO

Juan Manuel salió corriendo, le pidió al primo 1000 pesos y me los mandó a Jujuy. No daban los tiempos, a mi me cerraba Western Union pero también corrí, y llegué.
Fue en el momento justo. Hacía tres días que no llenaba la panza, por eso la norte y la pizza chata que en Buenos Aires no aprobaría, fue un lujo.
Cuando se da con el corazón, recibir es dar una alegría doble.

Sin gente como Juan Manuel este viaje hubiera sido imposible.
Me quedó así resto para terminar el camino con lujos, como una cerveza Norte, como una pizza.
Gracias amigo, vos también vas Camino a Veritvania.

GRACIAS PARA UNA AMIGA.

Mirá Eugenia Sol, dónde y con quién estoy!

Eugenia Sol Bustamante es la primera veritvana. Ella está viajando hace más de dos años y ahora está en Venezuela.

Yo llegué a su casa en Monte Cristo, Córdoba, donde su hermana Flor me recibió con las primeras milanesas con puré que como en siete meses. Flor también va a viajar Camino a Veritvania.
En su casa esperé a Germán, que salió en moto desde Buenos Aires para venir a buscarme y hacer juntos los últimos 800 km de Camino.
Así, creando lazos, empezó y terminó el viaje. A un lazo veritvano no lo rompe ni el tiempo ni la distancia, lo fortalecen. Gracias Flor, gracias Eu, gracias Germán, por ir conmigo Camino a Veritvania.

LA REALIDAD SEDUCE MUY POCO

Hoy salí a deambular. La realidad seduce muy poco.
He visto guardas de tren con cara de loco.
He visto a amigos de la vida matar sus sueños por una guarida.
Y casas enfiladas, casas enfiladas.

Y Buenos Aires me recibió al fin, como sólo ella sabe.

AHORA QUE LLUEVE

No voy a escribirte un poema de amor, pero quiero contarte:

Que caminar por Corrientes con el frío de invierno, entre libros, cafés y los últimos siglos;
viendo el pasado volver, el futuro llegar y todo juntarse en tus ojos grises.

Que caminar por Callao cuando se hace la noche y voltearse una vez y otra vez sin mirar, ni dejar cicatrices;sintiendo que todos alguna vez fuimos alguien, sintiendo que todo acabó sin matices.

Que caminar por Santa Fe, ya sin hora y sin prisa, dejando que nada ni nadie nos quite la risa,

Eso es Buenos Aires en agosto.

No voy a escribirte un poema de amor, pero quiero contarte, Buenos Aires.

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